20/05/2018

El más reciente reporte anual de indicadores de la Asociación Colombiana de Gas Natural (Naturgas) revela el panorama general de la industria en materia de aire limpio, transporte y su impacto en la economía. 

Según el informe del gremio, mientras que en el mundo la demanda de gas natural y energías renovables se incrementará a través de los años, en Colombia la falta de acciones en materia ambiental producirá, por el contrario, un mayor consumo de petróleo y carbón.
“El gas natural es considerado el combustible fósil más limpio, ya que no produce grandes cantidades de material particulado, reduciendo las emisiones de CO2 en un 50% con respecto al carbón, y en un 30% con respecto al diésel”, explicó Orlando Cabrales Segovia, presidente Naturgas.
En Colombia, alrededor de 10.000 personas mueren por año a causa de la contaminación del aire. Además, se registran más de 67,8 millones de enfermedades o síntomas por la contaminación del aire.
Los indicadores de Naturgas señalan que el mayor contaminante del aire es el material particulado fino (PM2.5), producido por los vehículos a gasolina y diésel, así como las industrias que operan con el carbón.
“Cartagena, Medellín, Bogotá y Cali tienen niveles de contaminación muy superiores a la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en cuanto a las concentraciones de PM2.5, los cuales tienen niveles superiores a un 50% y 350%”, recalcó Cabrales.
Por esta razón, Naturgas propone, para disminuir los índices de contaminación en las principales ciudades del país, que los sistemas de transporte utilicen gas natural.
De acuerdo con el sector gasífero, los buses que son fabricados para operar con ese combustible reducen prácticamente a cero las emisiones de material particulado y disminuyen en un 25% el costo de adquisición y de operación, en comparación con un vehículo diésel.
“En los próximos cuatro años, el sistema integrado de transporte en Colombia requerirá 1.500 articulados, 15.000 buses y 16.000 microbuses, siendo esta la oportunidad para incorporar vehículos a gas natural”, reiteró el presidente de Naturgas.
Además indicó que usar gas natural comprimido vehicular tiene disminuciones cercanas al 100% de PM2.5, superiores al 75% de óxidos de nitrógeno (NOx) y entre el 20% y 30% de dióxido de carbono (CO2), frente a las generadas por un vehículo impulsado por diésel.
Los registros de Naturgas se refrendan con los de un estudio que realizó la firma Steer Davies Gleave (SDG) para Gases del Caribe, en el que se indica que una mayor utilización del gas natural vehicular en el transporte público urbano de las ciudades mencionadas genera un valor presente de beneficios netos de $10,8 billones en 20 años.
“El flujo de beneficios aumenta rápidamente durante 2018-2022, cuando las flotas de transporte público colectivo GNV ingresan a circular, para alcanzar un nivel promedio de $2,3 billones anuales durante 2023-2035”, señala el estudio.
Afirma, además, que estos beneficios netos son en su mayoría privados (reducción de costos totales) y su magnitud y comportamiento se explican por el diferencial de precio entre el GNV y la gasolina o diésel de las proyecciones oficiales de la Unidad de Planeación Minero Energética (Upme) durante el periodo, sobre el costo total (costos anualizados fijos más variables) de operación de los propietarios de los vehículos.
“Cerca del 42% de estos beneficios provienen de Bogotá; el 17% del área metropolitana del Valle de Aburrá; Cartagena y Barranquilla tienen una participación cercana al 10% cada una; mientras que Cali, Bucaramanga y Pereira tienen participaciones cercanas al 5% cada una”, reza el estudio de SDG.
Así mismo, esta investigación proyecta que el aumento de consumo de gas natural en el transporte urbano se cuadriplicará para el 2021, pasando de niveles cercanos a 500 millones de m3 en el 2015 hasta los 2.000 millones de m3 en el año 2021.
Asimismo, al considerar varios escenarios posibles, el cambio del “hacer nada” al escenario “hacer algo” genera un aumento del consumo de GNV de 770 millones de m3 promedio anual.
Esto se traduce en la liberación de 212 millones de galones anuales en vehículos diésel, que equivalen a 4,8 millones de barriles de petróleo equivalentes al año”, reitera SDG en su estudio.