20/07/2020

La actividad había arrancado bien al comienzo del año, pero, cuando nadie lo esperaba, irrumpieron los primeros contagios por el virus y los talleres tuvieron que cerrar. Ahora volvieron a la normalidad.

En marzo pasado, al inicio de las medidas para prevenir el contagio del Covid-19, que fue el último mes en el que los talleres de Gas Natural Comprimido (GNC) estuvieron abiertos en la provincia, se llegaron a colocar 116 equipos. Y en junio, con la actividad a pleno, fueron 118, con lo que en el sector celebran

que se haya recuperado el movimiento. Ahora, la expectativa está centrada en el regreso a clases en agosto, cuando tendrá un fuerte impulso la movilización de vehículos.
Instalar un equipo de tercera generación, con un tubo de 16 m3, equivalente a unos 18 litros de nafta, cuesta unos 59.000 pesos. Y si se trata de una unidad más nueva hará falta un equipo de quinta generación, valuado entre 66.000 y 68.000 pesos.
Desde el comienzo de la pandemia, el costo de los equipos trepó un 15% en promedio y por ahora en los talleres no tienen problemas de provisión de componentes, aunque algunas partes electrónicas son importadas.
Para evitar que los clientes se agolpen en los talleres y para cumplir con los protocolos de seguridad, en los talleres del ramo están dando turnos. En promedio, en uno de los centros de equipamiento de GNC, se hacen entre 5 a 6 instalaciones por semana.
En la provincia, según datos del Ente Nacional Regulador del Gas, hay 34.877 vehículos habilitados a usar GNC.