Los representantes de la Cámara de Expendedores del GNC  nuevamente se reunieron con representantes del Ministerio de Energía de la Nación para exigirle a Juan José Aranguren que deje de tomar medidas que desalienten el consumo del combustible.

“Nos dijeron que esta actividad ya fue. Y que la intención es que el GNC cueste lo mismo que la nafta, algo que sería lisa y llanamente nuestro certificado de defunción”, afirmó el vicepresidente de la Cámara de Expendedores, Pedro González, al sitio iProfesional.

“Nos señaló como los responsables del déficit de gas de la Argentina. No nos quedó ninguna duda de que estábamos ante un Ministerio anti GNC”, añadió el dirigente.

Para los expendedores, Aranguren es el principal responsable de  la caída en las conversiones y el consecuente cierre de estaciones de carga.

Cecha, la confederación que aglutina a la mayoría de los empresarios del expendio de combustibles del país, es otra de las organizaciones que carga contra el ministro por la situación que atraviesa el GNC.

“En 2016 Aranguren puso en marcha su plan para dejar de fomentar el uso y disparó una serie de medidas. Quitó subsidios, duplicó el precio en las estaciones de servicio, engordó los costos y hasta culpó a la actividad del déficit gasífero”, aseguró Oscar Díaz, secretario general de la organización al medio digital y sentenció: “La idea de Aranguren es desarticular el mercado a como dé lugar”.

El representante de la Cámara de Expendedores del GNC, dijo que el ministro les transmitió a sus directivos que el uso para autos es uno de los grandes responsables de la importación del combustible que continúa realizando el país. “Está convencido de que restarle protagonismo a esta rama de actividad redundará en una mejora del balance energético y de las cuentas fiscales de la economía”, comentó González. 

Sin embargo esto se aleja de la realidad. En invierno el país requiere de un 20% extra para cubrir todas las necesidades, principalmente las hogareñas. La venta de gas vehicular no alcanza siquiera a representar el 5% de todo el consumo de combustible a nivel país.

Otros aspectos que afectaron a la actividad fueron el tarifazo eléctrico porque la quita de subsidios triplicó el gasto en los puntos de venta; y la presión sindical que llevó a incrementos salariales del 45% en 2016.