20/04/2018

La Agrupación de Fraccionadores de Gas (A. F. Gas) informó el lamentable fallecimiento de Domingo Marchetta, el pasado 27 de marzo.
Marchetta fue miembro fundador de la agrupación que nuclea a los fraccionadores de gas licuado de petróleo.
En 1964 fundó la empresa fraccionadora Oeste Gas S.A., ubicada en la provincia de Mendoza, de la que estuvo al frente hasta sus últimos días.
“Domingo fue pionero en este negocio, un amigo y un luchador en defensa del sector”, expresó Jorge Neagoe, apoderado de A. F. Gas.

20/04/2018

El Ministerio de Energía presentó un proyecto de resolución que aprueba la utilización de garrafas plásticas, construidas con un material compuesto de polímeros y fibra de vidrio, con capacidades de 10, 12 y 15 kilos. 

El gobierno puso en marcha una consulta pública para autorizar la fabricación de garrafas de fibra de vidrio que, aseguran, son más seguras y pesan la mitad que las de metal y, al ser transparentes, los consumidores podrán evitar ser estafados ante un menor rellenado de los envases.
En su propuesta, el Ministerio afirma que “actualmente, los envases de material compuesto para contener gases licuados son de uso generalizado en innumerables países en condiciones óptimas de seguridad”, por lo cual hay un gran desarrollo tecnológico respecto de este nuevo tipo de garrafas.
A través de la web, www.argentina.gob.ar/consulta-publica-4, los interesados podrán realizar sugerencias y observaciones sobre el tema antes del 16 de abril de 2018, a fin de que las mismas puedan ser analizadas y contempladas en forma previa a la publicación de la resolución que oficializaría el ingreso al mercado de estas nuevas garrafas.
Si bien el gobierno impulsa la ampliación de la red de gas domiciliaria en todo el país con la construcción de cuatro gasoductos troncales -el cordillerano, el de la Costa Atlántica, el del NEA y el Centro 2 (Santa Fe) -, aducen que en un futuro no se llegaría a cubrir todo el territorio por lo que seguirá siendo necesario el uso del GLP.
Según se informó, la consulta pública no es un requisito legal para evitar eventuales impugnaciones judiciales sino que representa un mecanismo transparente que tiene un antecedente en ocasión de la convocatoria para el mercado a término de energías renovables.

Ventajas

La principal ventaja de estas garrafas es que son translúcidas, de modo que se puede advertir cuánto queda de gas y, además, no hay manera de que engañen al usuario con relleno de arena y demás, como ocurre.
Otro beneficio es que pesan menos: una de chapa que contiene 10 kilos de gas licuado pesa 11 kilos, con lo cual son 21. La de plástico pesa cinco y medio. Cinco kilos menos en el global son significativos.
Y otro punto a favor, no menor, es que no explotan. Ante un incendio, se desintegran y se consumen, mientras que las de chapa revientan por la presión que levanta el calor.

Fabricación nacional

“Esta es la garrafa del siglo 21, estamos encaminados porque vemos la decisión política de innovar”, dijo Roberto Forelli, de Special Gas al programa De Mañana de Radio Mitre.
La fábrica está ubicada en el Gran Córdoba, en Capdevilla al 12500, y cuenta con 70 empleados. Invirtió en 2015 más de 25 millones de pesos y, desde entonces, está a la espera de la homologación del Ministerio de Energía. Es, por el momento, la primera fábrica del país que podría empezar a producir, a razón de ocho mil garrafas mensuales de 10 kilos.
En una primera etapa, serían para consumo propio, ya que Special Gas es un jugador fuerte en el mercado del fraccionamiento y envasado de gas tradicional.
Se calcula que hay 20 millones de garrafas de chapa en funcionamiento. Las de plástico convivirían con las tradicionales. El costo es similar: entre 50 y 60 dólares, tanto las de chapa como las de plástico.
La vida útil de la garrafa de material compuesto es de 25 años, sin mantenimiento.

20/03/2018

Lo aseguró el ex Vicepresidente y actual senador Julio Cobos, quien trabaja en un proyecto de ley para que el GLP sea considerado un servicio público. 

Nuestro país tiene una extensa red de gas natural, que, sin embargo no llega a todos las localidades ni a todas las personas. Por tal motivo, la demanda social de garrafas de gas es muy grande y prioritaria para satisfacer las necesidades básicas de cientos de familias. “Frente a la demanda de este servicio esencial, la respuesta que hoy brinda el Estado resulta inequitativa para un vasto sector de la población”, asegura el senador por Cambiemos y ex Vicepresidente de la Nación, Julio Cobos.
La ley 26.020 del año 2005 declara al Gas Licuado de Petróleo como de Interés Público y no como un Servicio Público, como sí lo es la distribución de gas por redes. “La diferencia entre una y otra categoría es fundamental, porque el servicio público permite al Estado regular el valor de la tarifa y no simplemente establecer un precio de referencia como ocurre hoy con la garrafa y que en rigor de verdad, el mercado no respeta. Esto a todas luces es una injusticia que perjudica principalmente a los sectores más vulnerables, más desprotegidos y de menores ingresos”, afirma.
Desde hace tiempo el senador trabaja en una ley destinada a corregir esta situación que afecta directamente a millones de personas que habitan nuestro país. Para Cobos resulta arbitrario que aquellos ciudadanos que viven en localidades muy frías y sin acceso al servicio público de red de gas, carezcan de la misma protección legal con la que cuentan los habitantes de ciudades con mejor infraestructura e ingresos.
Hoy se da esa contradicción que los sectores sociales más vulnerables son los que tienen que pagar el gas más caro. “Esta situación desfavorable para algo más de 16 millones de usuarios de garrafas de gas, se agrava –asegura- por los abusos que cometen algunas empresas proveedoras que no respetan el precio de referencia. Decimos un Estado presente porque con esta iniciativa establecemos que YPF -empresa estatal- venda la garrafa a precio regulado y uniforme en todo el país y así actúe como facilitador de una distribución más equitativa y justa del producto”.
Para Cobos es un error dejar al mercado lo que el Estado debe garantizar y procurar, velando siempre por la igualdad y bienestar de toda la sociedad. “Contamos con el apoyo y el aval de asociaciones de defensa al consumidor y defensorías del pueblo de diferentes partes del país. Por eso pedimos que el Congreso de la Nación discuta, enriquezca y sancione esta iniciativa y así lograr igualar los derechos y permitir que millones de argentinos accedan a una garrafa de gas con una tarifa justa y uniforme en todo el territorio nacional”, dice.

20/02/2018

Lo hizo Jorge Neagoe, experto en el fraccionamiento y distribución de GLP, a quien entrevistamos en su oficina de la Agrupación de Fraccionadores de GLP. 

La utilización de gas por redes en el país se inició el 25 de mayo de 1856, con la inauguración del alumbrado público en la Plaza de Mayo. En poco tiempo se extendieron en la ciudad de Buenos Aires 45 mil metros de cañerías; y a fines del siglo XIX, cuatro empresas privadas, que se dedicaban a la industria del gas, brindaban servicio de iluminación en diferentes barrios de la ciudad.
Como resultado de una controversia entre la Municipalidad de Buenos Aires y las compañías concesionarias, en 1919 se resolvió reemplazar el alumbrado a gas por electricidad, lo que determinó que aquel combustible comenzara a ser usado para la alimentación de cocinas, estufas y calefones en domicilios particulares.
A partir de allí se produjo la fusión de las cuatro compañías en la Compañía Primitiva de Gas que se dedicó exclusivamente a la prestación de ése servicio hasta el año 1945 cuando fue expropiada, haciéndose cargo YPF de la prestación del servicio hasta la creación de Gas del Estado (GdE), en 1946.
InterGas entrevistó a Jorge Neagoe, actualmente apoderado de la Agrupación de Fraccionadores de GLP (AFGas). Con más de 50 años en la actividad gasífera ocupando puestos gerenciales en diversas empresas y participante en Comisiones Técnicas y Comerciales con GdE, es un experto en el Fraccionamiento y Distribución de Gases Licuados de Petróleo. A lo largo de la entrevista, relató minuciosamente el protagonismo de la ex GdE desde su fundación en el desarrollo energético del país.
“Fue difícil unificar las normas para la prestación del servicio de gas en todo el país”, enfatiza Neagoe. “Como base se tomó la estructura inicial de las existentes empresas de gas de las ciudades de Buenos Aires, Quilmes, Bernal, Rosario, La Plata y Bahía Blanca; y los servicios estatales que hasta entonces prestaba YPF en Comodoro Rivadavia y Mendoza como así también los de GLP en cilindros de 45 kilos, los famosos ‘supergas’. Se unificaron las normas y se dio comienzo a la era del uso masivo del gas natural por redes con el tendido de gasoductos que llevaban el fluido desde los yacimientos a los centros de consumo”, comenta.
Desde su creación, se distribuyó gas por redes en distintas composiciones: en Capital Federal y Gran Buenos Aires el fluido era gas de agua mezclado con gas natural tratado, algo de gas de destilería y algo de destilación de carbón. Se obtenía así una mezcla óptima que era de 4.500 calorías por metro cúbico.
Con la construcción del gasoducto Comodoro Rivadavia-Buenos Aires entre 1947 y 1950, y posteriormente el Plaza Huincul-Conesa, el aporte de gas natural fue creciendo. En 1957 se inició la conversión del consumo de gas manufacturado a gas natural en Buenos Aires y otras localidades, tarea que finalizó en 1960 al quedar terminada la construcción del gasoducto Campo Durán-Buenos Aires. “En ésa época el servicio se prestaba en todo el país sobre la base del gas natural tanto en baja como en media presión y en algunas localidades alejadas de los gasoductos con propano incluido”, agrega el entrevistado.
El consumo de gas natural se extendió por estas obras en todo el territorio nacional por su economicidad y seguridad, y por los amplios planes de financiación que se brindaba a la población.
GdE no producía gas natural y todo lo que comercializaba se lo adquiría a YPF, Shell, Esso, Petroquímica PASA y otros proveedores menores. Sí producía derivados del tratamiento del gas natural en su planta de General Cerri, y el etano lo vendía al Polo Petroquímico de Bahía Blanca en su totalidad.

GLP como combustible doméstico

La utilización del gas propano licuado como combustible doméstico fue iniciada en el país por YPF a comienzos de 1938 y era distribuido en cilindros de 45 kilos. “Fue continuado por GdE hasta 1981, año en que el servicio fue privatizado quedando a cargo de fraccionadoras privadas su comercialización, abasteciendo aproximadamente 1.150.000 usuarios en todo el país”, dice Neagoe.
“La distribución de gas butano licuado se inició en 1960, en garrafas de 10, 15 y 30 kilos, algunas de menor contenido y también en otros descartables, abasteciendo a 2.800.000 usuarios en todo el país. Hoy, esas mismas empresas fraccionadoras privadas proveen gas butano y/o propano a clientes domésticos, industrias, countries, laboratorios, etc., por medio de camiones tanques”, describe.
Para toda esta actividad, GdE era la única proveedora de gas licuado abasteciendo al mercado con su propia producción y la del resto de los productores locales que estaban “inhibidos” de comercializarlo por su propia cuenta -prohibición que desapareció en 1983-. “Sin embargo es importante destacar que Gas del Estado era la única empresa que disponía de los almacenajes necesarios para absorber los picos y valles propios del consumo y/o producción, para el negocio granel”, puntualiza.

El aporte privado

En 1960, el gobierno generó una importante expansión en el área petrolífera de la que se obtuvieron excedentes de gas propano y gas butano; por lo que convocó a la actividad privada a hacerse cargo de la distribución para satisfacer la creciente demanda de gas licuado.
El sector aceptó el desafío y realizó fuertes inversiones en tanques de almacenaje; construyó instalaciones para el fraccionamiento; comenzó a fabricar envases; y creó los canales de distribución y de transporte. “Y cuando en 1961 se transfirió a manos privadas la comercialización de los tubos de 45 kilos de gas propano licuado, en el término de pocos meses se absorbió la totalidad del propano que hasta ése momento envasaba GdE”, relata Neagoe.
El desafío encontró una adecuada respuesta de las empresas construyendo nuevas instalaciones de llenado, ampliando la flota y las redes de transporte, adquiriendo miles de cilindros a GdE.
“Una idea acabada de todo este esfuerzo -se ufana Neagoe- se demuestra con el hecho de que las 48 firmas que se ocupan del negocio, construyeron 170 plantas fraccionadoras, desde Jujuy hasta Tierra del Fuego”, agrega. Cuatro de esas empresas cuentan con un mercado de aproximadamente el 70%, cinco del 14% y las restantes cuarenta, con un 17% de participación.
Todas ellas son abastecidas en la actualidad desde las bocas de expendio de las productoras privadas ubicadas en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Mendoza, Neuquén, Tucumán, Salta y Jujuy. “Por ello que surgió la necesidad de constituir un ente gremial, creándose la Cámara de Empresas Argentinas de Gas Licuado, entidad civil empresaria para asumir y coordinar la protección y defensa de los intereses generales en la actividad específica de sus asociados y promover, ante quien corresponda los mejoramientos que la experiencia vaya aconsejando”, afirma.
En una primera etapa, la Cámara centró sus esfuerzos en la organización y administración del Sistema de Canje de Envases Vacíos con el objeto de retornar estos a sus respectivos titulares de las marcas y facilitar su rápida rotación.
Años más tarde, en 1983, la entidad fue designada para asumir, en representación de todas las empresas fraccionadoras, la administración de un nuevo Sistema de Reacondicionamiento Integral de Envases, con un programa anual que alcanzaba 260 mil cilindros de 45 kilos, y a 1.1 millón de hasta 30 kilos, para lograr así la reparación total del parque en un lapso de 10 años.
“En ése primer período 1983-1988, las inversiones acumuladas ascendieron a 50 millones de dólares en concepto de pruebas hidráulicas, reacondicionamiento integral de garrafas y cilindros y fabricación de cilindros”, asegura.
La extinción de Gas del Estado en 1992 produjo una suerte de desamparo en el negocio del gas licuado, producto de la falta de un Ente que fiscalizara la comercialización y cumplimiento de las medidas de seguridad. “Si bien la Secretaría de Energía y la de Comercio tenían la potestad, no contaban con una estructura para ejercerlo eficazmente”, asevera.
Fue entonces cuando el tema fundamental de discusión en el ámbito empresarial, giró en torno a la titularidad de los envases y su relación con el volumen de venta y su mantenimiento. “Esta discusión conllevó a la suspensión de la reparación de envases que ya había mermado cuando la Cámara de Empresas de Gas Licuado (CEGLA) suspendió la centralización de la rehabilitación de garrafas y cilindros, lo que deterioró la prestación del servicio y potenció el riesgo del envasado. A raíz de esta normativa se produjo la separación de CEGLA, de un numeroso grupo de pequeñas y medianas empresas fraccionadoras, creándose un verdadero caos en la actividad resquebrajada institucionalmente, con firmas empobrecidas, con un deficiente servicio de atención al cliente, sin inversión, que doblegó a varias fraccionadoras, con muchos años en el negocio que optaron por retirarse, entre ellas, Neogas, Central Gas, Matanza Gas, Gasud, Gas Hogar y que terminaron siendo adquiridas por grupos económicos del gas licuado en el país”, concluye Neagoe.
Antes de concluir la entrevista, le pedimos a Neagoe su opinión respecto al futuro de la industria del GLP. Contundente decreta: “Dejémoslo para un próximo encuentro”.

20/01/2018

Una aplicación permitirá que los usuarios puedan solicitar y pagar un tubo de 10 ó 45 kilogramos, a través del celular. 

La venta de garrafas de gas inició su camino hacia la digitalización, con la iniciativa de la empresa Total de permitir que los usuarios puedan solicitar y pagar un tubo de 10 ó 45 kilogramos del fluido, a través de su teléfono celular, de una computadora o de una tablet.
“Total puso en línea un sitio a través del cual comercializa sus productos de gas envasado en garrafas de 10 y 45 kilogramos, y de gas a granel para sus clientes residenciales”, comentó a Télam, la directora de Marketing y Comunicación de la empresa, Aixa Domínguez Brizzio.
Si bien existe otra empresa que lo viene haciendo, Amarilla Gas, la cobertura de ésta se reduce sólo a cuatro ciudades: Corrientes; Posadas (Misiones); Resistencia (Chaco) y Reconquista (Santa Fe); Total será la primera en abarcar 19 provincias del país, con excepción de Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego.
Incluso se anticipará a YPF, que tiene bajo estudio el lanzamiento de una aplicación también de comercio electrónico de garrafas, pero que aún no definió el momento en que lo hará.
El mercado minorista argentino de GLP está conformado por 46 empresas dedicadas al fraccionamiento y comercialización en garrafas y cilindros, y a granel. La mayoría de estas empresas opera a través de recibir los pedidos por teléfono, correo electrónico, o a través de wathsapp; y luego envía la garrafa al domicilio del consumidor donde se produce el pago en efectivo.
“La iniciativa de ir hacia el comercio electrónico surge a partir de buscar diferenciar la forma de llegar a nuestros clientes. Las nuevas generaciones apuntan a lo digital, no podemos estar afuera de esto, queremos ser pioneros e innovar”, indicó la ejecutiva de Total.
Explicó que “la tienda online está formada por todos los distribuidores y puntos de venta de Total”, y añadió que “sólo poniendo la dirección, o simplemente con detectar la ubicación del celular que hace la consulta, puede ver cuál es el distribuidor más cercano disponible”.
Detalló que “la plataforma se desarrolló integrada con Mercado Pago”, al igual que lo ofrece Amarilla Gas.