20/09/2019

Desde 2014 la empresa despacha gas licuado de petróleo para vehículos en su estación de Garupá, Misiones. 

Los automovilistas de Posadas tienen desde hoy una nueva opción para abastecer a sus vehículos con GLP, un combustible más barato que la nafta.
El presidente de la empresa responsable de la nueva estación de servicio, Gustavo Salustri, aseguró que el principal atractivo que ofrece el gas vehicular es económico, aunque destacó que además hay motivos ecológicos para elegir el GLP dado que las emisiones contaminantes que generan los motores se reducen significativamente cuando de usa ese combustible.
“El principal atractivo es el ahorro. El litro de GLP se vende al público a 24,50 pesos, se trata de un combustible que tiene más octanaje que la nafta súper y apenas un poco menos que la premium. Se ahorra alrededor de 50%, en 20 mil kilómetros el equipo requerido para operar con gas se paga solo. La inversión se hace una vez, porque si se cambia de auto, el equipo se puede sacar y volver a utilizar”, afirmó.
Con motivo de la inauguración de la expendedora, la empresa lanzó una promoción para comprar equipos que incluye descuentos de alrededor de 10 mil pesos por unidad. “Partimos de los 36 mil pesos para un equipo con un tanque de 44 litros con inyección secuencial de gas, apto para usarse en motores de inyección electrónica”, señaló.
Salustri ofrece varias opciones en cuanto a equipos que varían en la capacidad del tanque, que van de 90 a 44 litros. Como ejemplo, indicaron que con el tanque de 44 litros montado en un VW Gol Trend se obtiene una autonomía promedio de 330 kilómetros.
La responsable de las estaciones de servicio en Misiones es Helga Hansen, quien recordó que comenzaron a operar en Garupá en 2014 y sus primeros clientes fueron las personas que trabajan con su auto, principalmente taxistas y viajantes, pero luego el uso del GLP se extendió a todo tipo de usuarios. “Ya llevamos instalados más de mil equipos en nuestro taller de Garupá, que por ahora sigue siendo el único que tenemos en Misiones”, dijo.

20/09/2019

En algunas localidades litoraleñas, el tubo de gas subsidiado se ofrece a $340, $40 más que el mes pasado. 

Algunas provincias, como Santa Fe, Misiones y Entre Ríos, registraron una serie de aumentos en el precio de las garrafas de gas, aunque sólo en determinadas empresas en específico, con subas de un 13% en promedio. Según explicaron, se debió a una actualización del valor del producto luego de mantenerlo sin cambios tras la última devaluación del peso.
Debido a que no existe autorización para estos incrementos por parte del Gobierno Nacional, y ante la posibilidad de una réplica en la ciudad, la Subsecretaría de Comercio y Defensa del Consumidor de la provincia de Santa Fe realizó controles en las empresas distribuidoras.
El titular del área, Juan José Ahmar, especificó que aún no recibieron información oficial sobre una posible modificación de los valores para el producto. “Cualquier modificación deberá salir por resolución ministerial, pero hasta la fecha no hay nada”, subrayó.
De acuerdo con los precios aumentados que se están manejando en otras provincias del Norte, el tubo de 10 kilos pasó de 330 a 380 pesos; mientras que el de 15 kilos alcanzó los $480.

20/08/2019

El mercado brasileño de GLP, con ventas promedio mensuales de 35 millones de unidades de gas envasado, se enfrenta a cambios significativos. 

El titular del regulador ANP, Décio Oddone, dijo que actualmente se realizan estudios para implementar ventas fraccionadas de GLP y ofrecer la recarga parcial a domicilio y la venta de envases neutrales sin marcas de distribuidoras, lo que podría permitir recargas de diferentes compañías. Ambas opciones están actualmente prohibidas.
Además, Oddone dijo que el organismo regulador podría poner fin a las reglas de diferenciación de precios que tienen distintas tarifas de GLP para consumidores residenciales e industriales, y eliminar las restricciones sobre el uso del hidrocarburo. Estas reglas se establecieron en la década de 1990 para evitar problemas de suministro.
“En un momento en el que hablamos de transparencia, debemos evaluar esos problemas para ver si las reglas establecidas en el pasado no representan barreras de entrada o reservas de mercado que reducen la libre competencia y afectan los precios finales”, afirmó Oddone.
Sin embargo, los analistas critican la mayoría de las medidas, pues creen que carecen de estudios técnicos y podrían crear problemas de seguridad y precios más altos para los consumidores finales.
Oddone argumentó que la venta fraccional de GLP residencial podría beneficiar a los consumidores de bajos ingresos que no tienen dinero para comprar el envase completo. Pero el presidente ejecutivo de la asociación de distribuidoras de GLP, Sindigás, Sérgio de Mello, dijo que la venta de volúmenes más pequeños causaría costos adicionales porque habría que realizar cambios técnicos a los envases que se usan actualmente.
“La venta fraccional es ineficiente en términos de escala y exigiría medidas de supervisión más intensas por parte del gobierno. Los consumidores también tendrían que asumir los costos de logística para trasladar los envases para recarga. Esta no es una medida que beneficiará a la sociedad, las personas con ingresos más bajos deberían recibir ayuda con subsidios específicos o programas de transferencia de ingresos”, aseveró de Mello.
El ejecutivo también cree que el fin de los envases etiquetados podría generar problemas de seguridad, ya que no podría establecerse la responsabilidad de la distribuidora. “Las etiquetas identifican a las empresas que son objetivamente responsables de la cantidad, calidad y mantenimiento del envase que vende”, agregó.
Según Guilherme Vinhas, un abogado especializado en energía, las reglas actuales de GLP fueron el resultado de largas discusiones y se basan en preceptos de seguridad. “La venta de volúmenes parciales y la posibilidad de que las distribuidoras recarguen envases de otras empresas se contrapone a la legislación creada para garantizar la seguridad”, sostuvo Vinhas.
Aún así, cree que otros cambios podrían afectar positivamente este mercado en los próximos años después de que Petrobras vendiera sus refinerías, lo que significaría que nuevos proveedores de GLP podrían ingresar al mercado. Petrobras implementa actualmente un plan de desinversión para recaudar US$26.900mn para 2023 con el objetivo de financiar actividades de exploración y producción en el presal.
Además, el programa de Petrobras también sacudirá el mercado con la privatización del distribuidor Liquigás, la segunda compañía más grande del sector. Según Sindigás, en 2018 la empresa local Ultragaz dio cuenta del 23,6% de las ventas de gas envasado de Brasil, seguida de Liquigás, con alrededor de 21,4%, y Supergasbras, con 20,1%.

20/08/2019

La empresa Embor, especializada en la fabricación de tapones de seguridad para GLP, con más de medio siglo de actividad en el mercado nacional y una de las primeras firmas que contó con la aprobación de Gas del Estado ,-ostenta la Certificación FA N° 15 del Registro Nacional de Industrias de GLP de la Subsecretaría de Combustibles de la Nación-, reinició sus exportaciones a la República de Cuba con un primer embarque de 900 millares a cuenta de aproximadamente 5.400 que se irán produciendo a lo largo de los próximos meses.
La empresa cubana es una asociación mixta que comenzó a operar en 1998 cuya principal actividad es la gestión, envasado y distribución de GLP en el área occidental de Cuba que incluye sus provincias de La Habana, Matanzas y Pinar del Río que abastece de gas licuado envasado en garrafas y a granel a más de 500 mil núcleos familiares e industrias y hotelería.
Los directivos de Embor señalan que fueron proveedores durante más de diez años de la empresa cubana “hasta que la apreciación de la moneda estadounidense no le permitió ser competitiva” .

20/08/2019

Pertenece a Ieasa y está ubicada en el Parque Industrial de Neuquén. Una demanda judicial por fallas en su construcción mantiene paralizado el complejo desde el 2015. Debía abastecer a Neuquén, Río Negro, y el sur de Mendoza y La Pampa. 

En el medio del Parque Industrial de Neuquén, allí donde las enormes maquinarias de las petroleras trabajan día y noche, hay un predio en donde lo único que se produce son pérdidas.
Se trata de la Planta Fraccionadora de Garrafas y Zepelines que montó la ex-Enarsa, hoy Integración Energética Argentina (Ieasa), una obra que a pesar de haber costado millones de dólares nunca funcionó y desde hace cuatro años está paralizada a la espera de una resolución judicial.
En octubre de 2011, se anunció con bombos y platillos la construcción de una planta con capacidad para llenar 50 mil garrafas por hora. El complejo iba a ser tan importante que garantizaría el aprovisionamiento para las provincias de Neuquén, Río Negro, y el sur de La Pampa y Mendoza.
Para la realización de la obra Ieasa se alió con la cooperativa CALF, la prestadora del servicio eléctrico de la ciudad de Neuquén en una relación donde la estatal retiene el 90% de las acciones y la cooperativa el 10% restante. El aporte de CALF consistió en el terreno donde se construyó la planta, aunque recién en 2017 se logró escriturarlo.
La fecha de inauguración llegó y pasó, y desde ese diciembre de 2013 pasaron cinco años y medio sin que no sólo la planta nunca fuera puesta en funcionamiento, sino también sin que las casi 49.000 garrafas allí acopiadas pudieran ser utilizadas.
A fines de 2015, un informe elaborado por profesionales de la Universidad Nacional de Comahue (UNC) reveló que la obra, que costó cerca de 12 millones de dólares (57 millones de pesos), tenía fallas estructurales.
El cálculo realizado por la universidad fijó que para poder poner en marcha la planta se necesitaría realizar reparaciones que por entonces costaban 2.100.000 dólares. Pero las reparaciones nunca llegaron pues desde el Estado se demandó al arquitecto Carlos Barbato, que estuvo a cargo de la construcción por las fallas, quien negó los cargos y con una contrademanda, llevó a que desde la justicia se dicte una medida de no innovar que ya cumplió cuatro años.
La orden judicial de no modificar el predio apuntó a que un grupo de peritos realice una nueva evaluación, tarea que comenzó hace poco tiempo y recién se encuentra en pleno desarrollo.
Los peritos tendrán a su cargo revisar los resultados del informe que elaboraron los profesionales de la UNC que dio cuenta, por ejemplo, de “fallas estructurales en los sistemas de protección contra incendios y en la configuración de las cañerías de la planta que hacen imposible su operación”.
El informe advierte de la existencia de “fallas en los cálculos de estructura de los sectores de bombas de GLP, descargadero y plataforma de envasado. La revisión de la memoria de cálculo muestra errores conceptuales en la determinación y aplicación de las cargas de viento y la determinación de la acción de la nieve y del hielo”.
Pero los 12 millones de dólares de la obra no fueron los únicos fondos que se destinaron a la planta que nunca fraccionó garrafas. Hasta diciembre de 2015, con el cambio de gobierno, el complejo tenía una larga nómina de personal, entre ellos un gerente radicado a 1.200 kilómetros, en Buenos Aires.

Garrafas arrumbadas

El predio de Ieasa del Parque Industrial de Neuquén contiene un total de 54.845 garrafas que llegaron al complejo cuando se esperaba ponerlo en marcha.
Desde hace casi cinco años, los envases de 10 y 45 kilos permanecen sin destino dado que al no haber sido peritados antes de enviarlos no pueden ser utilizados pues no pasaron ninguna prueba de calidad.
Además de estos envases, 120 tanques graneleros nunca alcanzaron a llegar al predio de la ciudad de Neuquén y permanecen en su punto de envío en la provincia de Buenos Aires. Estos tanques formaban parte del equipamiento de la planta fraccionadora de gas licuado de petróleo (GLP).

Interés de Hidenesa

Desde la firma del Estado neuquino, Hidrocarburos del Neuquén S.A. se reconoció públicamente que les gustaría adquirir la planta fraccionadora de garrafas de Ieasa.
Hidenesa presta el servicio de aprovisionamiento de GLP para pequeñas localidades y parajes del interior provincial en donde no es rentable construir gasoductos. Es por esto que la planta que fracciona garrafas y zepelines le permitiría a la firma estatal ampliar y mejorar los servicios que brinda.