20/08/2019

El mercado brasileño de GLP, con ventas promedio mensuales de 35 millones de unidades de gas envasado, se enfrenta a cambios significativos. 

El titular del regulador ANP, Décio Oddone, dijo que actualmente se realizan estudios para implementar ventas fraccionadas de GLP y ofrecer la recarga parcial a domicilio y la venta de envases neutrales sin marcas de distribuidoras, lo que podría permitir recargas de diferentes compañías. Ambas opciones están actualmente prohibidas.
Además, Oddone dijo que el organismo regulador podría poner fin a las reglas de diferenciación de precios que tienen distintas tarifas de GLP para consumidores residenciales e industriales, y eliminar las restricciones sobre el uso del hidrocarburo. Estas reglas se establecieron en la década de 1990 para evitar problemas de suministro.
“En un momento en el que hablamos de transparencia, debemos evaluar esos problemas para ver si las reglas establecidas en el pasado no representan barreras de entrada o reservas de mercado que reducen la libre competencia y afectan los precios finales”, afirmó Oddone.
Sin embargo, los analistas critican la mayoría de las medidas, pues creen que carecen de estudios técnicos y podrían crear problemas de seguridad y precios más altos para los consumidores finales.
Oddone argumentó que la venta fraccional de GLP residencial podría beneficiar a los consumidores de bajos ingresos que no tienen dinero para comprar el envase completo. Pero el presidente ejecutivo de la asociación de distribuidoras de GLP, Sindigás, Sérgio de Mello, dijo que la venta de volúmenes más pequeños causaría costos adicionales porque habría que realizar cambios técnicos a los envases que se usan actualmente.
“La venta fraccional es ineficiente en términos de escala y exigiría medidas de supervisión más intensas por parte del gobierno. Los consumidores también tendrían que asumir los costos de logística para trasladar los envases para recarga. Esta no es una medida que beneficiará a la sociedad, las personas con ingresos más bajos deberían recibir ayuda con subsidios específicos o programas de transferencia de ingresos”, aseveró de Mello.
El ejecutivo también cree que el fin de los envases etiquetados podría generar problemas de seguridad, ya que no podría establecerse la responsabilidad de la distribuidora. “Las etiquetas identifican a las empresas que son objetivamente responsables de la cantidad, calidad y mantenimiento del envase que vende”, agregó.
Según Guilherme Vinhas, un abogado especializado en energía, las reglas actuales de GLP fueron el resultado de largas discusiones y se basan en preceptos de seguridad. “La venta de volúmenes parciales y la posibilidad de que las distribuidoras recarguen envases de otras empresas se contrapone a la legislación creada para garantizar la seguridad”, sostuvo Vinhas.
Aún así, cree que otros cambios podrían afectar positivamente este mercado en los próximos años después de que Petrobras vendiera sus refinerías, lo que significaría que nuevos proveedores de GLP podrían ingresar al mercado. Petrobras implementa actualmente un plan de desinversión para recaudar US$26.900mn para 2023 con el objetivo de financiar actividades de exploración y producción en el presal.
Además, el programa de Petrobras también sacudirá el mercado con la privatización del distribuidor Liquigás, la segunda compañía más grande del sector. Según Sindigás, en 2018 la empresa local Ultragaz dio cuenta del 23,6% de las ventas de gas envasado de Brasil, seguida de Liquigás, con alrededor de 21,4%, y Supergasbras, con 20,1%.