20/04/2019

Es de $3348 millones de acuerdo con datos oficiales. Es un ajuste nominal, que sería mucho más profundo si se contemplara la inflación. 

En 2018, de acuerdo con la información oficial, el Estado destinó $6.735 millones al Programa Hogar; pero para 2019, los montos comprometidos a subsidiar la garrafa cayeron a la mitad: hay disponibles $3.87 millones. Si bien es un monto mínimo de los $202.031 millones que el país destinará a subsidiar la energía en 2019, será un dinero que dejará de llegar a las familias que usan garrafas.
El 80% de las 3,5 millones de familias que consumen gas envasado está inscripto en el Programa Hogar. Son grupos familiares con ingresos de hasta dos salarios mínimos ($25.000) ó hasta 2,8 salarios mínimos si viven en la Patagonia. Estas familias reciben un subsidio mensual, que varía según la estación del año, la cantidad de personas de la vivienda y la zona del país en la que habiten.
En enero el Gobierno dispuso un aumento en el precio de referencia de la garrafa del 37% y congeló el subsidio en el mismo valor de 2018. Los 2,8 millones de hogares seguirán recibiendo $152 por envase de 10 kilos, a pesar de la inflación del 47,6% del año pasado. El precio oficial por cada garrafa de 10 kilos pasó así a $297,81 pesos, IVA incluido. El combo de mayor precio y licuación del subsidio implicó un incremento para el usuario del 125% anual.
En cambio, el nuevo esquema de la tarifa de gas residencial supondrá para el Estado un desembolso adicional de $4.500 millones, según los cálculos de la Secretaría de Energía. Remunerará con ese dinero a las empresas productoras y distribuidoras para que el tarifazo en el gas de red tenga menos impacto en el año electoral.
Según lo dispuesto, el aumento de abril será del 29%, pero se fragmentará en tres: 10% en abril, 9,1% en mayo y 7,5% en junio. Además, las boletas correspondientes a los consumos de junio, julio, agosto y septiembre llegarán con un diferimiento de pago. El 22% del total se abonará con las facturas de diciembre, enero, febrero y marzo. Así, la boleta se aplanará y una parte de los consumos del invierno se pagarán en el verano, cuando se utiliza menos fluido y la factura es menos abultada. El “cuoteo” del aumento le costará al Estado $2000 millones, que irán a las productoras de gas. Otros $2500 millones de fondos públicos cubrirán los intereses que deban afrontar las distribuidoras por diferir el gas del invierno.
Desde la Secretaría de Energía admiten que existe una disparidad entre el trato que se le da a los usuarios con gas de red y a quienes tienen garrafa.
En su informe al Senado del 26 de marzo, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, tomó datos de la Secretaría de Energía y consignó que, si el mercado de garrafas se encontrara desregulado, los usuarios pagarían entre $504 (propano) y $540 (butano) por cada envase de 10 kilos. Por eso, sostuvo que el precio de referencia, en torno a los $300, es entre 55% y 59% del valor que habría que abonar si no hubiera regulación. Y agregó que las familias que reciben el subsidio del Programa Hogar “abonan en la actualidad un 27,4% del valor internacional del producto en el caso del butano y un 29,4% en el caso del propano”, siempre con el precio oficial como referencia.
“El objetivo del Gobierno radica en modificar gradualmente los precios asociados a la producción y comercialización” de la garrafa, “propendiendo a que el precio al consumidor final resulte de los reales costos económicos de la actividad”, finalizó Peña.