20/05/2018

Se trata del gasoducto Nord Stream 2, que ya sembró discordia entre Europa, Estados Unidos y Rusia. Todavía hay que superar muchos obstáculos antes de que más gas ruso pueda llegar a Europa. 

El gasoducto Nord Stream 2 permitiría llevar gas natural desde el norte de Siberia, a través del Mar Báltico, hasta Europa Occidental. Con 55 mil millones de metros cúbicos adicionales por año, podría transportar casi el doble de gas ruso a Europa occidental. Según el plan, el gas debería fluir a través de los nuevos tubos a partir de fines de 2019. Pero aún quedan muchos obstáculos por superar.
El proyecto causó polémicos debates y tensas relaciones entre Europa, Estados Unidos y Rusia. Polonia, Ucrania y los estados bálticos, en cambio, se muestran críticos con el proyecto. Recordemos que en 2006 y entre 2008 y 2009, Rusia ya había cerrado el grifo de gas a Ucrania debido a las tensiones políticas entre ambos países.
Por su parte, la Comisión Europea teme que el gasoducto aumente la dependencia del gas natural ruso. En Alemania hay controversia al respecto, pero en general se considera una buena manera de expandir la infraestructura de gas en Europa. Sin embargo, crecen las voces críticas: “Para Rusia, la energía y la economía también son armas políticas”, dijo Elmar Brok, europarlamentario del partido conservador CDU.
El presidente ucraniano, Petro Poroshenko, pidió a Alemania que abandone los planes para la construcción de Nord Stream 2, ya que significaría un “bloqueo económico y energético” al que su país tendría que hacer frente. Pero, por otro lado, para Yuri Witrenko, director general de la compañía ucraniana Naftogaz, “sin el tránsito de gas a través del territorio ucraniano, aumenta la probabilidad de un conflicto entre Rusia y Ucrania”.
“Nunca vi un proyecto comercial tan intensamente debatido al más alto nivel de la política europea”, aseguró Maros Sefcovic, vicepresidente de la Comisión Europea de Energía, para quien este proyecto polariza a la Unión Europea.

Enojo en Estados Unidos

A pesar de los enfrentamientos, Bruselas y Moscú son conscientes de que se necesitan mutuamente. Rusia necesita un mercado de petróleo y gas, y Europa de fuentes de energía confiables. El gobierno alemán rechaza los temores de una mayor dependencia del gas ruso. La parte rusa del consumo alemán de gas es poco más de un tercio.
Estados Unidos también se opone al plan del gasoducto y amenaza con multas a las cinco empresas energéticas de la Unión Europea: Engie, OMV, Shell, Uniper y Wintershall, que cofinancian el gasoducto.