El gas natural licuado de Estados Unidos iba a dirigirse sobre todo a Asia y Europa, atraído por precios hasta cuatro veces más altos. Sin embargo, hasta ahora, el destino elegido es América del Sur.

 

 

 

Estados Unidos se transformará en un agente importante de los mercados globales de GNL en tanto la creciente oferta de gas de esquisto ofrece más de lo que el mercado doméstico puede absorber. América Latina tiene hambre del combustible para centrales eléctricas y calefacción de su vecino del norte, en tanto la región carece de fuentes confiables de energía. El comercio regional es más fácil ahora que buques cisterna de mayor tamaño pueden usar el Canal de Panamá, lo que reduce tiempos de viaje y costos. "Sin duda fue un momento oportuno para todas las partes", dijo Ted Michael, analista de GNL para Genscape Inc. en Boulder, Colorado. "Cheniere está avanzando y Latinoamérica busca un suministro más consistente".

 

Chile, Brasil, Argentina Un envío a Chile desde Sabine Pass costaba US$5,60 por millón de BTU en julio, según datos del Departamento de Energía de Estados Unidos. El precio promedio del envío para dentro de un mes en el Reino Unido era de US$4,63, según ICE Futures Europe, mientras que el GNL al contado en Singapur se vendía a un promedio de US$5,16 en julio. El gas británico se desplomó 45 por ciento en los últimos dos años y el GNL al contado se derrumbó 60 por ciento. Los futuros del gas estadounidense retrocedieron 25 por ciento en ese período. En Brasil, principal importador de GNL en Sudamérica, la demanda variará dependiendo de la energía hidroeléctrica, según escribieron los analistas Anne-Sophie Corbeau y David Ledesma. "La futura demanda de GNL de Argentina, donde normalmente se usa más gas durante el invierno austral, dependerá en parte del desarrollo de sus propios recursos no convencionales", dijeron Corbeau y Ledesma. Se proyecta más demanda de GNL chileno para su uso en centrales eléctricas, industrias y hogares, según los analistas.

Asia y Europa

La demanda asiática se está desacelerando ante la reactivación de la capacidad nuclear en Japón -el principal comprador de GNL- y los encargos excesivos de combustible. Algunos compradores regionales están vendiendo volúmenes excedentes o buscan permutar el combustible estadounidense con empresas europeas para recortar costos, con lo cual se transforman en operadores.

Por su parte, Australia destronará a Qatar como mayor exportadora de GNL, lo que le brinda a Asia una alternativa cada vez más importante al gas estadounidense.

En Europa, el gas natural licuado estadounidense compite con otros proveedores como Qatar.

Noruega y Rusia, que exportan a través de gasoductos, dijeron que planean enviar volúmenes récord a Europa este año.

"La Unión Europea es más un mercado de último recurso", dijo Michael de Genscape. "En Latinoamérica, no tienen las mismas alternativas para el gas. No tienen generación de carbón y dependen mucho de la energía hidroeléctrica".

La petrolera elaboró un informe con las proyecciones de la actividad según el sendero esperado de precios del gas natural en el punto de ingreso al sistema de transporte.

 

El informe forma parte de la documentación que la petrolera y mayor gasífera del país presentó en la Audiencia Pública, realizada el 16 de septiembre pasado, para analizar el esquema de precios para el gas, y el análisis de los costos para la producción de este insumo básico de la matriz energética nacional.

 

Según las estimaciones realizadas por los técnicos de YPF, en función de diferentes variables, las nuevas tarifas de gas propuestas, con un sendero que parte de 5,5 dólares el millón de BTU para 2016 hasta llegar a US$ 7 entre 2019 y 2020, permitirán continuar con el desarrollo de los recursos de gas de Vaca Muerta, entre otros.

 

En dicho análisis, se destaca que "la ecuación general de precios para las petroleras está cercana a los US$ 6,78 MBTU promedio que costará el gas residencial proyectado para octubre de 2019, según el plan del Gobierno".

 

Además, comunicó YPF que "las condiciones de producción mejorarán porque otras alternativas de gas son menos costosas y colaborarán para alcanzar un precio promedio más alineado con las nuevas tarifas".

 

Según el estudio, la producción de gas natural de YPF pasó de un pico de 47 millones de metros cúbicos/día en 2008 a un mínimo de 33 Mm3/d en 2012, luego de que se impusiera el cepo cambiario y se agudizara el atraso tarifario. Pero con el establecimiento de una señal de precios para productores de US$ 7,5 el MBTU a mediados de ese año, retomó un sendero moderadamente ascendente, hasta 39 Mm3/d en 2015 y un millón más previsto para el corriente año.

 

El Gobierno oficializó los cuadros tarifarios elaborados luego de la Audiencia Pública. La resolución fue publicada en el Boletín Oficial y tiene topes del 300 por ciento de incremento para los usuarios de menor consumo, tarifa social y bonificaciones por ahorro.

 

Según la Resolución 212 – E/2016 publicada en el Boletín Oficial con la firma del ministro de Energía, Juan José Aranguren, las tarifas residenciales se actualizarán en los meses de abril y octubre de cada año, "teniendo en cuenta el tipo de cambio vigente y el valor del precio objetivo en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte (PIST) en cada momento, hasta llegar a la eliminación total de los subsidios en el año 2019".

 

La resolución resalta que luego de haberse realizado la audiencia pública, "el informe del Ministerio de Energía con relación al sendero de reducción de subsidios puso de manifiesto que el objetivo previsto es lograr un suministro de gas natural más equitativo y federal, que garantice su sostenibilidad en el tiempo, subsidiando sólo a quienes lo necesitan, fomentando el ahorro y el consumo eficiente, promoviendo la producción local y minimizando las importaciones de combustibles".

 

De acuerdo al informe, el sistema de suministro de gas natural está distorsionado porque hay una superposición de subsidios, programas y tarifas acumulados durante años; es desigual porque hay diferencias injustificadas entre lo que pagan usuarios de distintas provincias y regiones del país; es injusto porque una parte muy importante de los subsidios va a los hogares de mayores ingresos; es obsoleto porque ignora los incentivos al consumo y el efecto que tiene el consumo de hidrocarburos sobre el medio ambiente".

 

Con respecto a la reducción de los subsidios para los usuarios residenciales se indica que la misma "se haría progresivamente durante los próximos tres años, a excepción de la región patagónica (…)". La reducción se realizará por tramos y se alcanzaría en abril de 2018 con ajustes por porcentajes fijos en abril y octubre de cada año (teniendo en cuenta el tipo de cambio vigente), hasta llegar a la eliminación de los subsidios en 2019. En el caso de la Patagonia, Malargüe y la Puna, que parten de precios inferiores al resto del país, la reducción sería aún más gradual y terminaría recién en 2022.

 

De este modo, y según la publicación oficial, con las tarifas a aplicar en octubre de 2016, el 56% de los usuarios residenciales de las categorías de menor consumo pagarían un promedio anual de $107 por mes, considerando un año de consumo promedio. Los usuarios residenciales de la categoría media de consumo, que son el 31% del total, pagarían un promedio anual de $371 por mes, mientras que el 13% que pertenece a la categoría más alta pagarían un promedio anual de $953 por mes.

 

En una publicación de la Asociación de Distribuidoras de Gas de la República Argentina (Adigas), la Transportadora de Gas del Norte y la Transportadora de Gas del Sur, señalaron que la actualización tarifaria "es justa y razonable" porque "las tarifas son un recurso genuino que permite a las empresas afrontar las inversiones, gastos de operación y mantenimiento de sus redes, su seguridad y expansión" y agregaron que "en los últimos 17 años no se actualizaron acorde a los incrementos de costos sufridos".

 

Además, sostuvieron que "más de 5.200.000 hogares argentinos esperan la extensión de las redes de gas", y reconocieron que "hoy quienes compran garrafas son los más perjudicados".

 

Según las distribuidoras, es "necesario seguir invirtiendo para expandir los gasoductos y las redes llegando con el gas natural a más familias, comercios e industrias y continuar mejorando la calidad de servicio".

 

Al sostener que el consumo ineficiente afecta a un recurso no renovable, afirmaron que "los subsidios pueden llegar a quienes lo necesitan: más de 1.500.000 hogares cuentan con tarifa social".

 

En tanto, en otra solicitada, la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos se pregunta "por qué la Argentina necesita precios de gas más razonables" y responde que para "superar el déficit de gas natural que hoy tiene la Argentina es necesario un horizonte de precios que priorice la producción local por sobre la importación".

 

"Hoy importamos un 30% del gas que consumimos, que además de ser más caro que el gas producido en la Argentina, no genera empleos, ni inversiones productivas, ni ingresos para las provincias", indica la entidad.

 

Según la misma, "el nuevo esquema de precios propuesto para el gas en boca de pozo es más bajo que el gas importado y permitirá aumentar la producción y el empleo, con más inversiones y más desarrollo".

 

El 6 de octubre pasado ingresó un proyecto a la Cámara de Diputados que dispone la creación de una planta de licuefacción de gas natural en la Cuenca Austral de la provincia de Tierra del Fuego. La planta se encargaría de realizar el proceso de licuar el gas natural y almacenarlo para su transporte, permitiendo su traslado en forma líquida a través de buques tanques pudiendo regasificarse en las plantas de Escobar e Ingeniero White y desde ahí distribuirse para su consumo.

 

La Cuenca Austral es una de las mayores reservas de gas que posee el país. Sin embargo, este recurso no es extraído por no contar con los medios de transporte adecuados y necesarios, ya que el gasoducto General San Martín (principal unión al continente) se encuentra con su capacidad superada. En consecuencia, implementando dicho proyecto existiría la posibilidad de sustituir el gas importado al aumentar los niveles de extracción del recurso en nuestro país.

 

En su proyecto, el diputado Roma menciona su interés en transformar la matriz económica del país haciendo referencia, incluso, a las políticas llevadas a cabo por el Presidente Frondizi y su entonces Secretario de Relaciones Económico-Sociales Rogelio Frigerio, quienes a través de sus políticas no sólo promovieron sino que llegaron a lograr el autoabastecimiento en materia petrolera.

 

"La construcción de esta planta generaría una nueva dinámica en la estructura de producción energética. Mi provincia podría aportar muchísimo gracias a sus recursos en la solución a la recuperación de la crisis energética que estamos atravesando", señaló Roma y agregó: "El autoabastecimiento es totalmente posible, con esta obra todos los argentinos pagaríamos mucho más barato el gas".

 

Es importante destacar el acompañamiento y la buena recepción que tuvo el proyecto por parte de los Diputado de distintos partidos abarcando todo el arco político.